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Algo sobre el nuevo sindicalismo

Cuando eres niño y piensas en dedicarte a esto de la música te vienen muchas imágenes a la cabeza y todas resultan buenas. Son sueños que te transportan a lugares imaginados en los que ser músico es lo mejor que podría pasarte. Debo que reconocer que ser músico es lo mejor que me ha podido pasar, es lo que me ha dado las mayores alegrías, pero también me ha mostrado lo duro que es llegar a este este punto. Ser músico es duro, no porque la música sea una actividad difícil, sino porque el universo en el que nos movemos las y los músicos es una especie de jungla en la que nos hacemos muy pequeños, tanto que las ramas de esta jungla cierran nuestro camino y nos cuesta muchísimo esfuerzo levantarlas para avanzar.

Hemos sido testigos, desde tiempos ya no tan recientes, de una progresiva precarización de los trabajadores del mundo del arte y de la cultura. La crisis ha sido la excusa perfecta para reducir sueldos y que se dedique mucho menos dinero a la cultura, por lo menos a fomentar la diversidad cultural. Esto ha provocado que la clase media cultural se haya convertido en clase baja, precarizada, olvidada, obligada a dedicarse a otras mil cosas si quiere sobrevivir.

En un entorno en el que la desregulación nos ha conducido a esta jungla que antes comentaba, en la que nos hacemos pequeños, necesitamos fuerzas, necesitamos unión y compromiso para defendernos. Necesitamos mirar a un lado y a otro para descubrir que no estamos solos, por mucho que nos insistan en ello. No somos emprendedores, somos trabajadores que luchamos por nuestros sueños, esos que tuvimos en nuestra infancia y que nos condujo a tomar esa opción de vida. Esos que hemos desarrollado por medio de trabajo duro y de paciencia, aunque a mucha gente le parezca que los artistas trabajamos sin esfuerzo.

Recientemente he participado en dos debates radiofónicos en representación de la Unión Estatal de Músicos, Intérpretes y Compositoras. Primero en el gran programa de Agora Sol Radio Barrio Canino, que dedicó un especial a nuevo sindicalismo, de ese que surge con los nuevos tiempos. Ahí tuve la posibilidad de definirme como un currante y un auténtico mindundi, que luchar por mis derechos ni me hace un héroe ni me hace especial, simplemente defiendo aquello que es justo y que beneficia a todas las personas que estamos en esto de la música y de la cultura.

http://barriocanino.blogspot.com.es/2017/01/barrio-canino-vol201-lucha-de-clases-y.html

Por otro lado estuve también con el compañero David García Aristegui en el programa de Radio 3 El Canto del grillo. Ahí tuvimos un divertido debate en el que se trataron muchos temas sobre la música y el entorno, de la necesidad de los músicos en este espacio en el que son casi ausentes para así evitar cualquier exceso, ya sea por parte de los empresarios o por parte de las administraciones

http://www.rtve.es/alacarta/audios/el-canto-del-grillo/canto-del-grillo-voz-alta-viven-musicos/3924517/

Trabajadoras, trabajadores de este mundo del arte y la cultura, mirad alrededor que somos muchos, que si queremos que el entorno de la cultura mejore tenemos que asumir nuestro papel y pelear. Pelear por conseguir estar en los espacios de decisión, defender nuestro espacio y mantener nuestra dignidad de obreras y obreros, que es lo que somos. La clase obrera de la cultura.

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