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SGAE, tres problemas, tres soluciones

Tiempo hace que el entorno de la música debería encontrarse convulso (y no lo está) por el caso del cantante Pablo Und Destruktion y su contencioso que implica a la cadena de televisión Antena 3 y su empresa gestora A3Media y a la Sociedad General de Autores y Editores, SGAE. Usar una canción de Pablo para una promoción de una serie de la cadena sin pedir permiso a éste fue el desencadenante de una contienda que saca a la luz la indefensión de los autores de música y la falta de apoyo por parte de la SGAE. La cadena se escuda en que gracias al canon que anualmente ingresa a la entidad, tiene derecho para utilizar todo su repertorio sin tener que pedir permiso. Curiosamente, esa canción de Pablo no está en el repertorio SGAE por lo que no se puede escudar en ese argumento. Y nos lleva a una cuestión que yo ya señalé en su momento; la forma de pago a bulto de las televisiones hacen a la SGAE (sin repertorios identificados) y que provoca que haya muchas canciones que al no estar en el repertorio, SGAE ingresa en sus arcas. Eso es lo que conforma el famoso pendiente de identificar, aquel que en una entrada anterior de este blog yo comparaba de forma metafórica con aquel pendiente que perdió Lola Flores una noche actuando para la televisión en la sala Florida Park. Realmente, ese pendiente de identificar es un dinero que la SGAE ingresa de una forma injusta, ya que pertenece a los autores. Sobre todo teniendo en cuenta que las televisiones utilizan una dinámica de “donde pago cago” a la hora de utilizar el repertorio, y si no está en dicho repertorio; “pues haberlo registrado en la SGAE”. Encima el problema es tuyo.

La SGAE es una entidad de gestión colectiva que gestiona los derechos de los músicos, los económicos ¿Qué pasa con los demás derechos?

Por lo tanto, como autor, compositor de música y miembro de la SGAE con número de socio 48823 me adhiero a este manifiesto:

Tres propuestas para la mejora del funcionamiento de SGAE:

1) El conflicto entre el artista Pablo Und Destruktion y Atresmedia/SGAE ha puesto de manifiesto un grave conflicto entre la voluntad de las autoras/es y la gestión de SGAE: al firmar el contrato de gestión se obliga a delegar la gestión de la TOTALIDAD de su repertorio a la entidad.

Si bien SGAE permite dejar fuera del acuerdo ciertos territorios y categorías de derechos en determinadas condiciones, el/la autor/a no puede optar por dejar fuera de SGAE la gestión de ciertas obras, asunto que choca frontalmente con el Art. 153 de la LPI: “La gestión de los derechos será encomendada por sus titulares a la entidad de gestión mediante contrato cuya duración no podrá ser superior a tres años renovables por períodos de un año, ni podrá imponer como obligatoria la gestión de todas las modalidades de explotación ni la de la totalidad de la obra o producción futura. Ello sin perjuicio de los derechos contemplados en la presente ley cuya gestión deba ejercerse exclusivamente a través de las entidades de gestión.”

Muchas personas, por diversos motivos, no declaran todas sus obras en SGAE, por lo que en esta situación, de manera normalmente inconsciente, se incurre en un incumplimiento de contrato.

Proponemos una solución sencilla, realista y próxima a este problema: que la gestión de las obras por parte de SGAE la decida la persona que la crea, como ya sucede en otras entidades como VEGAP, CEDRO y DAMA. Si es posible la gestión por obra en artes gráficas, literatura o audiovisuales, es posible también en la música.

2) Otra carencia histórica en SGAE es que no es posible elegir el tipo de licencias bajo las que quieren difundir su obra. Entidades de gestión como BUMA/STEMRA (Holanda), KODA (Dinamarca), STIM (Suecia) y SACEM (Francia) ya han impulsado programas piloto para que las y los creadores puedan usar licencias Creative Commons.

Proponemos un programa piloto similar en el que SGAE permita el la gestión de obras bajo licencias Creative Commons.

3) El conflicto de Pablo Und Destruktion con Atresmedia/SGAE también ha manifestado que no están claros los acuerdos de SGAE con las televisiones.

Por ejemplo, cuando una cadena utiliza una canción para realizar una promoción de sus contenidos, SGAE unilateralmente decide que esa pieza audiovisual no se trata de un anuncio publicitario, sino de una simple autopromoción en la que no se requiere la autorización del autor/a para obtener el derecho de sincronización. Además se vulneran los derechos morales de las y los creadores, puesto que no se respeta la integridad de la obra en estos anuncios.

Proponemos que se hagan públicos todos los acuerdos que existan de este tipo, para que puedan ser debatidos y, en su caso, modificados. Pensamos que la persona que compone siempre debe poder decidir si su canción va usarse para publicitar algo en un entorno fuertemente mercantilizado y comercial como es una televisión. Los derechos morales deben prevalecer por encima de cualquier acuerdo entre SGAE y las televisiones y entidades de radiodifusión.

Las personas que se quieran adherir a este comunicado por favor que escriban aunion.musicos@gmail.com con su nombre o nombre artístico, además del número de socia/o de SGAE para las personas que estén asociadas. Si os haceis eco en redes sociales de esta campaña por favor utilizad #poruncambioensgae ¡¡¡gracias!!!

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La basura que se mete debajo de la alfombra

Parece ser que la Unión Europea ha puesto sentido común a los políticos del gobierno de la piel de toro al anular la forma de cobro del canon digital presente en la última ley de Propiedad Intelectual. Para aquél que no sepa de qué estoy hablando, Bruselas ha sacado los colores (otra vez) a nuestro querido gobierno del Partido Popular por realizar otra maniobra más para meter la basura debajo de la alfombra. Menos mal que viene alguien de vez en cuando a levantarla (ojalá lo hicieran también con otras cosas).

El Canon digital es la actualización del famoso canon por Copia Privada, que es el que en los 80 pagábamos por las cassetes y que a principios del actual siglo nos recordaban en las tiendas de material informático, cuando nos sorprendíamos del precio que tenía aquel disco duro, que pagábamos a la SGAE. Es decir, es un canon que se paga por los soportes como compensación por lo que grabábamos en ellos de música y películas que teníamos para prestárselo a los amigos o que los amigos nos pasaban a nosotros. Eso te permitía hacerlo sin que tuvieses que pasarte las noches en vela pensando que iban a llamar a la puerta de tu casa para detenerte por pirata. Cuando los de las tiendas de material informático te decían aquello de que el disco duro era más caro por culpa de la SGAE la gente montaba en cólera y se cagaba en ella convirtiéndola en el muñeco de pim pam pum del momento. Y claro, entonces el canon se convirtió en un problema más del enfrentamiento entre ciudadanos y creadores, con la industria por medio.

Y llegó el PP y dijo, venga, para quitarnos el problema hacemos depender este canon digital de los Presupuestos Generales del Estado, y así la gente no protesta. Y por arte de magia la gente dejó de protestar. Los discos duros costaban igual de caros (o más), pero ya no era por culpa de la SGAE. La gente pagaba el canon con los impuestos, incluso aquella viejecita que jamás pensó en comprarse un disco duro en su vida y menos digitalizar en ellos sus vinilos. Todo muy justo, y muy de política del PP; escondes las cosas y así ya no se ven. ¿Alguien protestó? ¿alguien protesta? No ¿Por qué cuando te lo cobraban con el disco duro sí?

Hay que tener en cuenta que el concepto de copia privada es algo obsoleto, por eso pasó a llamársele canon digital. La gente ya no copia cintas cassete, ni CDs y actualmente, ni siquiera ya la gente compra discos duros para consumir cultura, el streaming es la herramienta más habitual ya sea por plataformas de pago, gratuitas o utilizando youtube, los contenidos se guardan en nubes, entonces ¿para qué pagar el canon digital? Y en caso que la respuesta a esta pregunta sea afirmativa ¿Quién tendría que pagarlo?

Estamos en un tiempo en el que a lo mejor no es el que compra un disco duro el que debería de pagar el canon digital, a lo mejor habría que revisar quién debería compensar a los autores por los usos digitales de su repertorio en un momento como este. Los grandes entramados de internet como Google o Facebook ganan cantidades ingentes de dinero y distribuyen y almacenan masivamente contenidos culturales sin aportar un solo euro a los autores. Podrían dedicar sólo un poquito de eso que ganan en remunerar a los creadores ¿no? Una mínima parte de todos los millones que facturan anualmente. En Cataluña se está aplicando un canon a las telefónicas, algo completamente coherente teniendo en cuenta que dan internet de alta velocidad a la gente y muchas de ellas disponen de televisiones digitales. Como idea es buenísima, pero hay que procurar que estas compañías, que también ganan unas cantidades ingentes de dinero, no pusieran en los recibos una nota al pie que dijese “te hemos subido la cuota para pagar a la SGAE que, por cierto, son muy malos”.

En fin, que vuelvo a insistir en que la Propiedad Intelectual es cosa de todos y que entre todos nos tenemos que poner de acuerdo; pero se le podría pedir a este último gobierno un poquito de responsabilidad con el tema, y un poquito de voluntad política para arreglar las cosas. Que meter la basura debajo de la alfombra hace que no se vea, pero al final acaba oliendo.

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