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La sociedad infantil

Los padres, sobre todo aquellos que viven el proceso de la paternidad desde arcaicas estructuras, se sienten desprotegidos cuando sus hijos se vuelven adolescentes y comienzan a cuestionar su autoridad. Les entra pavor al pensar que sus hijos ya no tienen la misma confianza en ellos como tenían cuando eran niños, cuando realmente lo que deberían entender es que sus hijos toman las decisiones por sí mismos y son responsables de sus actos.

La política con minúsculas, esa que practican los políticos que actualmente ocupan las estructuras de poder de los países europeos, necesita de una infantilización de los ciudadanos para evitar por todos los medios que la población madure, que tome conciencia de sí misma y comience a tomar decisiones. La política con minúsculas, siempre al servicio de las oligarquías, prefiere tener bajo su mano una población de niños que nunca les cuestione. Por eso invierte millones en el fútbol, por eso las televisiones dedican horario prime time a presentar productos televisivos que no hagan pensar, por eso los informativos se han convertido en creadores de dogma y los debates televisivos de blanco o negro en los más numerosos.

Nos convencen de que la política y la economía son ciencias lejos del alcance de los mortales. Años de trabajo en los partidos, o en entidades financieras te dan la suficiente categoría como para poder estar por encima de la situación y tomar decisiones que en muchos casos se convierten en irreversibles. Cuando se produce la catástrofe se echan la culpa unos a otros, mientras los ciudadanos, esos niños que no entienden de cosas de mayores, pagamos los platos rotos.

En uno de los programas de “Salvados”, Jordi Évole entrevistaba a uno de estos entendidos en economía, director de una de las revistas económicas más importantes de este país, gran defensor del capitalismo y del libre mercado. Este experto decía que las desgravaciones fiscales eran necesesarias para las grandes fortunas porque se necesitaba que éstas se viniesen a España porque “los ricos daban trabajo”. He buscado el vídeo pero no lo he encontrado, pero sí que tengo este otro de una charla TED de un tipo, Nick Hanauer, otro capitalista y defensor del libre mercado pero con cierta profundidad de miras.

Las grandes fortunas no dan trabajo, las grandes fortunas lo quitan, hacen EREs en sus empresas teniendo beneficios para poder mantener su sueldo y el de sus directivos, precarizan el trabajo, reifican a las personas y encima van a poder disfrutar de las carreteras, los hospitales y las escuelas pagando mucho menos que cualquier ciudadano de a pie que ha sido precarizado por su influencia.

El capitalismo cae en su propia trampa, depende de los consumidores. Cuanto menos dinero tengamos las personas trabajadoras, menos podremos consumir los productos que venden las empresas pertenecientes a los oligarcas, las grandes fortunas. Entonces tendrán menos beneficios y nos apretarán las tuercas, y tendremos menos y consumiremos aún menos, y volverán a apretar las clavijas. Hasta que se bloquee el sistema y la única solución sea darle al reset, y ese botón solamente lo podemos apretar nosotros

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